"Estudio del 'Gran Libro del Mundo' y de si Mismo"


Abandoné por completo el estudio de las letras y, decidido a no buscar otra ciencia que aquella que pueda encontrar en mí mismo o en el gran libro del mundo... frecuentar la sociedad de personas de diversos humores y condiciones, recoger diversas experiencias, ponerme a mí mismo a prueba en las circunstancias que la fortuna me proporcione, y a reflexionar en toda ocasión sobre las cosas que se me persenten de tal manera que pueda sacar de ellas algún provecho. Porque me parece que puedo encontrar mucha más verdad en los razonamientos que cada uno hace a propósito de los asuntos que le importan, en los cuales no tardará la realidad en castigarle si ha juzgado erróneamente, que no en los que hace un hombre de letras en su gabinete acerca de especulaciones que no producen efecto alguno, y que no tienen para él otra consecuencia que la de hacerle, tal vez, sentirse más envanecido cuanto más alejadas estén del sentido común, puesto que habrá tenido que emplear tanto más ingenio y artificio para tratar de volverlas verosímiles. Y tener siempre un deseo extraordinario de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, con el fin de ver así claro en mis propias acciones y caminar con seguridad por esta vida... estudiar también en mí mismo y emplear todas las fuerzas de mi espíritu en la elección de los caminos que he de seguir.

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Anónimo dijo...

Estoy leyendo un libro de Schopenhauer, o como quiera que se escriba o se pronuncie su nombre, (una eminencia literaria o admirador de este autor me mataría por un error ortográfico como este), que explica que los escritores obtienen su gloria y en dado caso cierto honor pero nunca de forma inmediata sino todo lo contrario, a largo plazo, sus palabras publicadas tienen la fuerza de sobrevivir por generaciones ya que estas personas tienen el don de escribir cosas que nos vienen de forma tan natural a los humanos y a cualquier especie viva que sus trabajos son aplicables aún en nuestros tiempos, y así, para bien o para mal, muchísimos años después nos seguimos sintiendo identificados con filósofos y escritores de antaño.

El punto, es que el escritor, no puede escribir a menos que provenga de algo, de la experiencia de su propia vida. De otra forma, su escrito estará vacío y será poco trascendental.

Sea el escritor que sea, por mucho que quiera vanagloriarse de no ser un ratón de biblioteca, finalmente tuvo que sentarse frente a una máquina de escribir o a una computadora a expresar sus vivencias. Y si somos suertudos, ojalá haya estudiado letras para que sepa como transmitirnos las mismas.